Me he desaparecido por un tiempo, muchos me dijeron que es muy fácil quejarse y no hacer nada para cambiar. Tenían razón, me quejaba mucho, nada me venía bien. Opté por hacer un cambio, para dejar de quejarme y hacer algo por la sociedad.
Hace dos meses, empecé a tramitar una licencia para portar un arma. Es muy difícil conseguirla, claro, estamos en Argentina, donde el DNI te lleva 2 años. Igual le puse onda eh. Me levantaba temprano, me puteaba con empleados públicos, lo común a la hora de hacer un trámite. Finalmente no conseguí mi arma, no pasé el exámen psicológico.
Psiquiatra: ¿Cuál es el motivo por el cual usted necesita un arma?
Dave: Bueno…verá, me interesa el aspecto deportivo.
Psiquiatra: Aja ¿Está consciente usted que va a portar un arma? ¿Sabe realmente la responsabilidad que eso conlleva?
Dave: Soy pésimo para las responsabilidades, no puedo llegar temprano a ningún lado y muy pocas veces pago las facturas a tiempo. Sin embargo entiendo que tener un arma es una responsabilidad gigante, de la cual me haré cargo.
Psiquiatra: Perfecto. Por mi parte doy finalizada la entrevista y doy mi aprobación. Este trámite dura aproximadamente 6 meses…
Dave: Me estás jodiendo culiado. Pedí permiso para portar un calibre 22, no un lanza granadas o una base para misíles Tomahawk
Psiquiatra: ¡¿Cómo dice?!
Dave: Pero anda a la concha bien de tu madre, forro del orto, ñoqui, inútil. Son todos iguales ustedes, burocráticos del orto. Menos mal que tarda seis meses la licencia si no ya te estaba cagando a tiros por pelotudo!
Así perdí la licencia y me comí dos noches en cana. Llegué a entender que uno no puede cambiar el mundo, no puede ir contra la corriente y tener licencia para un arma no es la solución. Bueno, al menos no un arma legal.
Estos meses estuve comprimiendo la rabia, amasándola, dejándola fermentar.
Si algo está claro, es que cuando mandás a lavar a los platos a tu propia madre, es porque ya has colmado tu última gota de paciencia y el vaso ya se hizo concha contra el piso.
Me quejo, me seguiré quejando, de mi país, de sus gobernantes, de la gente pelotuda que tengo como sociedad, de mi mismo.
No soy un rebelde, no soy un descarriado y mucho menos un antisocial. Soy el fruto de todos ustedes, soy el que dice y hace lo que nadie se atreve.
Para finalizar, quiero mandarle saludos a los putos de mierda, hijos de un container de putas, del Banco Santander Río. Me la van a fumar y le van a salir callos en los labios. No pienso pagar las cuotas que me quedan del crédito, estafadores del orto. Mandá cartas documento tranquilo, que yo me armo flor de asado con ellas. No te hagas mala sangre, embargame el sueldo, si es que lográs que me pongan en blanco.
Para vos tambien hay Arnet. Manga de caras duras, con el puto contestador ese que tienen, como servicio al cliente. Dos horas metiendo el número de teléfono, para que un imbécil de turno me lo pregunte de vuelta. Ya van a cagar ustedes, de alguna manera…aunque sea cagándoles a tiros medio call center.
Gracias, necesitaba hacer catarsis.
2 Comentarios
La verdad que a te tengo en el feed, xq muchas veces lo q escribis me parece divertido. sin embargo las últimas veces q te leí no fueron mas q puteadas y peleas y bronca contra lo q vivis todos los días. Yo creo q todos tenemos problemas, pero esta en cada uno mejorarlo y salir adelante, sin dudas q putearemos y pelearemos, pero hecharle la culpa a los demás no creo q sirva…una esta donde se merece estar.
Espero soluciones tus problemas y vuelvas a ser tan divertido como antes leerte. Saludos
Hola y gracias por leer. La verdad es que todo blog, nace con la misión de expresarse. Al principio hacíamos charlas, pero siempre fui igual, detestable e intolerante. Ahora que Johnny anda ocupado, no me queda otra que contar lo que yo vivo. No busco aceptación, sólo sacarme lo que tengo dentro, siempre tratando de hacerlo ameno para los otros que leen.
Ya volverá Johny, tené paciencia! jeje. Un abrazo