“Bienvenidos” a los que me tildan de intolerante, de viejo choto, de malhumorado, de amargo. “Hagan fila” a los que desearían asesinarme a plumerazos, a los que no me soportan. No es mi culpa en lo absoluto, soy fruto y víctima de la sociedad actual.
Soy causa y efecto, soy el Blade de las imbéciles que se frenan en pleno 9 de julio a mirar una cartera, soy el PowerRanger de los niños y sus mochilas con rueditas, soy el Terminator de las viejas que sacan al perro y lo dejan cagar en las veredas, soy la granada de mano, en la boca de los prejuiciosos. Pero sobre todas las cosas, soy un héroe anónimo.

[En el bondi, camino a casa. 20.30hs. Dolor de cabeza. Temperatura 15C]

Dave: Disculpá ¿Te puedo preguntar algo?

Chica: ¿Qué?

Dave: ¿Que celular es ese que tenés?

Chica: Un Nokia ¿Por?

Dave: ¿Modelo?

Chica: 5200 ¿Por?

Dave: Reproduce MP3 ¿Verdad?

Chica: Seh ¿Por?

Dave: ¿Y trae auriculares?

Chica: Seh

Dave: ¿Y por qué mierda no te los ponés?

Chica:

Dave: Hace treinta minutos que me estoy fumando a Leo Matioli. Al principio pensé que era un ringtone, pero al minuto cinco del tema, me di cuenta de que no.

Chica: Ajá

Dave: Todo bien con la música, sólo que me parece que podrías escucharla con el volúmen más bajo. Sinceramente, se me parte la cabeza, vengo con todo el orto afuera y no creo que las 50 personas que venimos en parva ajustados viajando, quieran escuchar TÚ música. Asi que, haceme y haceles el favor y bajá el volúmen de la música o en su defecto, perdete el celular por el centro del orto.

[Se bajó y me senté, victorioso, en su lugar]

Dave: Te extrañaba loco…

Johny: Hace bocha que no nos juntamos

Dave: …besame

Johny: ¡Soltame que hay gente boludo!

Dave: Has cambiado, antes no eras así. ¿Que te ha hecho esa mujer? ¿Acaso compraron de esos juguetes y has perdido el invicto? ¿eh, eh?

Johny: No hables boludeces y pedí la cerveza.

Dave: Bueno, contame en que andás ¿cómo va el laburo?

Johny: Mirá, nos están rajando a todos de manera sistemática y sin una gota de compasión o sutileza.

Dave: Que mocazo loco, pero quedate tranquilo, vos sos groso ahí.

Johny:

Dave:

Johny: JAJAJAJA

Dave: JAJAJAJA

Johny: Estoy cagado hasta el pecho

Dave: Es lógico, si te rascás las pelotas todo el día en el laburo, si tu browser hablara, solo diría: Facebook y Poringa

Johny: Son tiempos muertos inevitables, según expertos.

Dave: Hacete el boludo y mirá para otro lado, que ahí vienen esos críos que piden monedas

Johny: ¿Dónde?

Crío: NAAAAAAAAAYUDAAAAA

Dave: Hola ¿qué mierda vendés?

Crío: Lapiceras de colores.

Dave: Te las compro a todas si me decís dónde está tu papá.

Crío: ¿Para?

Dave: Asi agarro todas lapiceras hermosas de colores que te compré, las envuelvo para regalo y se las meto por el orto al putazo de tu viejo. Por cagón, inútil, vago e hijo de puta. También se aplica para tu madre.

Crío:

Dave: ¡HEY! ¿A donde vas? Aún no terminé con vos, justo venía la parte de la nalgueada.

Johny: ¿Qué carajos te pasa? ¿Cómo le vas a pegar a una criaturita? Él no tiene la culpa.

Dave: Me indignan boludo. Y vos quedate piola Unicef, aún estoy a tiempo de comprar las lapiceras y metértelas por el recto.

Johny: Hablando de recto, me enteré que te rompieron el culo hace poco cuando salías de bailar.

Dave: Seeh, no me hagas acordar. Me robaron todo, incluyendo los puchos y las llaves de casa.

Johny: Definitivamente a Living4 hay que ir en auto.

Dave: Si, eso o armado.

Johny: ¿No sabías que hay una villa ahi atrás? Es re jodida la zona.

Dave: Por lo visto no estaba enterado, si no me llamaba un taxi y no cometía la boludez de ir a buscar uno a la Colón.

Johny: Que mal loco, pero bueno ya pasó.

Dave: Sí ¿qué querés que te diga? ¿Que me alegre de que no me hicieron nada? Ellos deberían estar contentos de que comprar un arma en este país es más difícil que sacar el DNI.

Johny: Y sí, da bronca. Pero ponete a pensar que a lo mejor es gente necesitada, que no consigue laburo y hace esas cosas por desesperación.

Dave: Apa, sos un boludo importante. ¡Pendejo, volvé! ¡Dame 10 lapiceras!

Dave: Hola, buenas tardes.

Señora: Hola ¿qué necesitás?

Dave: ¿Cómo dijo?

Señora: Dije si necesitás algo.

Dave: Wow, errr sí. Vengo a denunciar el extravío de mi DNI ¿Vuelvo mañana?

Señora: No, tomá asiento.

Dave: Pero…bueno. Traje el timbrado ¿No es este no? ¿Tengo que ir de vuelta al banco verdad?

Señora: No, este timbrado es el correcto.

Dave: Wow

Señora: Llená este formulario con tus datos.

Dave: Listo.

Señora: Firmame…acá y…acá

Dave: Bien ¿debo aclarar mi firma?

Señora: No, así está perfecto. Bueno, ya estaría listo ¿algo más?

Dave: ¿Ya está listo? ¿Eso fue todo? ¿No me va a hacer esperar mientras usted se come un sandwich de miga? ¿No voy a tener que sacar ningún número y volver el mes próximo? ¿No voy a tener que levantar mi voz, ni hacerle saber lo inútil que es haciendo su tarea? ¿Acaso no voy a tener que soportar su asquerosa burocracia? ¿No hay ninguna trampa detrás de todo esto? ¿No es un reality show? Es de no creer, es más no sé si le creo.

Dave: Es la quinta vez que te llamo y me atiende el puto contestador. No me fornico al dueño de Personal, asique no me salen gratis las llamadas ¡Atendeme culiado!

Sujeto X: Daaa loco, son las 5 de la tarde ¿Qué mierda querés? Estoy apolillando.

Dave: Dale, despertate asi vamos a tomar una cerveza por ahi. Tengo el culo húmedo y chato de mirar tele.

Sujeto X: Comprate un hámster y dejame de inflar las pelotas ¿querés?

Dave: Ufaa che. Anoche me comí los mocos viendo la Era del Hielo por canal 8. Tengo ganas de hacer algo, estoy aburrido.

Sujeto X: Qué pesado te ponés con el calor loco. Mirá, anoche salí, me re chupé, seguramente me chapé cualquier bagarto y ahora tengo resaca. Me gustaría seguir con el asunto este de dormir, viste.

Dave: ¿Adónde saliste? No me llamaste bosterazo.

Sujeto X: Me junté con los pibes del barrio a escabiar en la esquina, con el cara de “Puñetazo en el barro”. Charlamos un rato, cortamos un par de botellas y le hicimos al ferné. Después saqué el auto y picamos para Nueva Córdoba. Caimos en uno de esos bolichitos para pendejos flogger, perdimos aceite con pendejas de 17 que nos cortaron el rostrazo. Como no chapamos ni bosta, decidimos cagarnos a puñetes, total eran pendejitos todos ahí.

Dave: Ajá.

Sujeto X: Salimos todos cagados a palos, porque se metieron los patovas en el quilombo. Buscamos el auto y nos fuimos a la costanera. Caimos en Rancho, adentro nos clavamos unos tubos y ya salía hablando en arameo del pedazón que tenía. A todo esto, me chamuyé a una minita que hablaba medio kako viste, pero zafaba de lomo.

Dave: De esas que tienen un pompón en el pelo.

Sujeto X: Seh, algo así era la cosa esa. Empezamos a chamuyar mas cerquita viste. Que bla bla, pim pam pum y me la embrollo. Pero antes, me clavé un Beldent para calmar los pumas viste.

Dave: Y si, te faltan un par de sillas en el comedor a vos.

Sujeto X: Asique ahí estaba yo chapando con la minita y me dijo de ir a bailar. A mi mucho el reggaeton no me cabe viste, pero fui igual. Entre meta que meta darle a las caderas se me chanflió la pata y perdí la ojota al carajo. Igual me hice el pelotudo no? Y seguí bailando como si nada.

Dave: ¿La ojota derecha o la izquierda?

Sujeto X: La derecha, no hagas preguntas pelotudas ¿Querés? La cosa es que yo andaba en patas por el boliche y ya empezaron a prender las luces para que nos rajáramos al ocote. Asique mientras ibamos saliendo, me iban pisando la pata, que ya estaba negra de mugre. El loco salió del boliche con el kako en un brazo y en patas.

Dave: ¿Te habías puesto de novio con la kako?

Sujeto X: Nah, era un chape. Ahí al toque la mandé a tomarse el palazo. Era un queme que me vean con la cochina esa.

Dave: Ajá.

Sujeto X: Asique fuimos a buscar el auto, mientras yo caminaba como rengo, tipo “alcanzame el balde” viste. No tengo idea que pasó con la ojota, seguro me la choriaron.

Dave: Nadie te robaría la ojota a vos, con el olor a pata que cargás.

Sujeto X: Seh, quesito tenemos todos.

Dave: Bueno, ya te despertaste ¿Vamos a tomar una birrita?

Sujeto X: No puedo.

Dave: Vélo ¿por?

Sujeto X: Hace mucho calor.

Dave: ¿Y?

Sujeto X: Me falta una ojota.

Dave: ¿Pedimos la cuenta?

Johny: Dale, pero hoy te invito yo.

Dave: Genial porque ando sin un mango. Todavía no cobré y seguro que vuelvo a casa y tengo a dos sicarios esperándome.

Johny: No te hagas drama, me pagaron un freelo que hice.

Dave: ¿Buena guita?

Johny: Unos $450

Dave: Uf, ayuda eso.

Johny: Totalmente, pero además en este tiempo he estado perfeccionando técnicas de ahorro, para convertirme en una verdadera rata de alcantarilla.

Dave: Ajá ¿Técnicas como cuáles?

Johny: Te cuento, tomá nota pichón. Primero, economizar en comida. Ahora me llevo el morfi desde casa y me ahorro el gasto del almuerzo. Para la hora de la merienda, llevo un alfiler de máquina de coser industrial. Con ésta me provoco dolor clavándomela en un pezón. Entonces, tengo la mente ocupada en la sangre y en no mancharme la ropa, haciéndome olvidar por completo de que tenía hambre.

Dave: Repulsivo.

Johny: También trato de economizar en el transporte. Hay días que me levanto con ánimo y me voy caminando al laburo.

Dave: Pero si vivís en la relomada del ojete.

Johny: Ya lo sé, igual me la banco. Como mucho llegaré un poco enchivado y con todo el queso en la punta.

Dave: Nada como un buen test de Cooper antes de ir a laburar.

Johny: Reíte, pero este mes llevo ahorrado $200 con mis nuevas técnicas.

Dave: ¿Esas técnicas incluyen hacerse más pelotudo? Porque está dando resultado amigo.

Johny: Escuchate ésta: con mi novia hemos descubierto la forma de economizar en las salidas. Le damos $5 a mi cuñado para que se vaya al cyber, mientras tanto nosotros hacemos pelear los pupos y nos ahorramos la guita del telo.

Dave: Ingenioso, lo admito.

Johny: También se ahorra haciendo salidas gasoleras. Salís con los pibes y hacés la clásica de “Oh, me olvidé la billetera”. Así generás una lástima colectiva en el grupo, que los corroe por dentro y los obliga a mantenerte como putita toda la noche. También funciona chamuyarse minitas y jetearle todo el escabio a cambio de hacerles escuchar las pelotudeces clásicas que a ellas tanto les gusta.

Dave: Estoy anotando.

Johny: Así es amigo. Somos diseñadores, programadores y sin embargo cobramos como empleados de comercio. Es lo mismo hacer un sitio en .NET o hacer un layout de una web, que vender medias futboleras en un local de la San Martín. Pensalo, vender panchos electrónicos se puede comparar con hacer newsletters o spam.

Dave: Es cierto, qué dura es la realidad, cuando te toca tan de cerca y casi que te puertea.

Johny: A pesar de todo amigo, yo voy más allá. Apuesto a un status social más alto, ese que no me da el cuero para bancar. Voy a sacar la Tarjeta Naranja y me voy a abrir una caja de ahorros en el Santander.

Dave: JÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, que culiá….

Johny: Posta, voy a endeudarme hasta el anillo de cuero. Total, soy monotributista y no tengo nada a mi nombre ¿Qué me pueden sacar?

Dave: ¿Quienes, los sicarios o el banco?

Johny: El banco. No puede sacarme nada. No tengo nada legalmente registrado.

Dave: De última te embargan el sueldo, pero con porcentajes tan pequeños que da risa.

Johny: Así es, voy a formar parte de toda esa gente, de esos estafadores, embaucadores, los que se endeudan en los burros, voy a ser del Club del Seven

Dave: Bienvenido, y acordate que cuando te llaman de la empresa de celular por una supuesta deuda de unos $300, no es joda.

Johny: ¡Al carajo con todo! Vos viste a esos tipos en BMW por la calle ¿Vos creés que se lo compraron metiendo guita en una caja de ahorro? No, estafando bancos se lo compraron. No me jodas, no me pueden sacar nada. O sí… ¡que me saquen el calzón y me la chupen!

Dave: ¡Bien dicho!

Johny: Claro boludo, sacamos unos préstamos en algunos bancos y la invertimos directamente en droga. Compramos unos cuantos fasos y merluza. Duplicamos lo invertido y lo demás va directo al bolsillo. De esa manera hacerse millonario es juego de niños.

Dave: Los Ocean’s Eleven son un queso al lado tuyo ¿eh?

Johny: We are out of cash, man. Un hombre desesperado, hace cosas desesperadas.

Dave: A eso lo entiendo perfectamente. Lo que no entiendo es por qué luego de comer una pizza, te seguís clavando esa alfiler en el pezón.

Johny: Oh…errr…son las consecuencias del sacrificio hermano.

Dave: Salí de acá, puto cochino.

[14:45 hs]

Dave: ¡No sabés! Llegando a la parada del colectivo, pero metros antes ¿eh?, se me pasa el bondi. Iba a las chapas el guanaco. Atiné a hacerle señas viste, pero temía por la integridad de mi brazo. Y no es cosa de que vaya a crecerme de vuelta, aparte es con el que manejo el mouse. Y vos bien sabés Martín que yo vivo de mi trabajo.

Martín: Ajá ¿Qué pasó después?

Dave: ¡No sabés! Lo esperé, fácil, como 45 minutos. La verdad que el servicio de transporte de Córdoba es pésimo. Todo culpa de Kamerath, obvio ¿Vos a quién votaste la vuelta pasada Martincito?

Martín: Momento…45 minutos esperando ¿Y después?

Dave: Mirá, seguiría charlando, pero tengo bocha de laburo para hacer.

Martín: No te preocupes. Me gustaría, en verdad, escuchar tu mejor excusa para caer a las tres de la tarde. Siendo tu horario de entrada, las 9 de la mañana.

Dave: Oh, eso. Bueno, nada, se demoró el bondi. Pasa que vos te movés en auto y no estás acostumbrado al transporte de pasajeros. El vaho de la mañana, los codazos, las tocadas de culo, las caras de orto, el “sangoloteo” del bondi, etc.

Martín: Así que viajaste en el bondi, aproximadamente 5 horas ¿Pasaste por Rosario antes?

Dave: Bueno, está bien. Anoche me quedé estudiando a full y me acosté re tarde. No sé si llego para rendir el final. Estoy preocupado.

Martín: Trato, te juro, pero mi cerebro no asimila esa historia tampoco.

Dave: ¿Y si te digo que en verdad me quedé adelantando laburo de la oficina?

Martín: Tampoco.

Dave: ¿Un freelo personal?

Martín: Tampoco.

Dave: Hmmm…¿se me enfermó la bebé?

Martín: No tenés hijos vos.

Dave: Buen punto. Bueno, me fui de copas anoche. Llegué a casa todo meloso y copeteado. Le pisé la cola al gato sin querer mientras trataba de entrar. Perdí media hora tratando de embocar la llave, no sé por qué hacen el huequito tan chico. Luego le dediqué unos minutos a unos bombones que me regalaron, me fumé un pucho y me desmayé. Me desperté hace una hora, totalmente desorientado, húmedo y con gusto raro en la boca.

Martín: ¿A qué hora te acostaste?

Dave: Nah, tempranito, tipo…tipo 8 COF COF.

Martín: Boludo importante me saliste ¿eh? Andá a laburar, antes que te quite la vida con este Blackberry.

Dave: Gracias Martín por tu benevolencia, no me la merezco.

Martín: De nada pendejo. Para la próxima avisame así no quedo como pelotudo frente a la contadora. Que por cierto me secó los huevos toda la mañana preguntando tu paradero.

Dave: Lo prometo, la próxima aviso. Che Martín, hoy tengo que hacer unas cositas a la tarde ¿Me puedo ir antes?

Martín: Corré que no respondo de mí.

Dave: ¿Qué es eso de ahí?

Johny: Camarones.

Dave: ¿Y eso de allá?

Johny: Rabas.

Dave: ¿Y qué carajos es esa cosa viscosa?

Johny: ¿Eso? Son mariscos.

Dave: Ajá ¿Y por qué esa cosa anaranjada se mueve?

Johny: Ah, eso es langosta.

Dave: ¿Y se comen vivas?

Johny: Depende del hambre.

Dave: Ya vengo.

Johny: ¿Adonde te vas?

Dave: Me voy a comer un churro a la playa.

[En el medio del mar]

Johny: ¿Vos creés que van a volver por nosotros?

Dave: Eso espero, pagué R$15 por este paseo en banana. Y que por cierto no incluía quedarnos flotando como imbéciles en el medio del mar, mientras los peces me rozan las partes íntimas.

Johny: Tengo miedo.

Dave: Menos mal que tenés ese chaleco salvavidas, si no estarías frotándome con esos pezones horribles que tenés.

Johny: Ey ¿Qué tienen de malo mis pezones?

Dave: No sé, es como que no son simétricos. Mirá ese de la derecha, es más pequeño y más peludo.

Johny:

Dave: Mirá, allá viene el idiota con la lancha. Preparate para que se nos re caguen de risa en la costa cuando lleguemos.

Johny: Dios, que humillante. Ni en otro país puedo tener dignidad.

Dave: Lo peor es que arrastrás a otros.

Johny: Callate y ayudame a subir soquete

Johny: Qué lindo día hace che. ¿Pedimos algo?

Dave: “Lo de siempre”. Es algo que siempre quise decir, sobre todo cuando voy a la peluquería o a la carnicería. Me ahorraría tantas palabras si diera un buen resultado.

Johny: ¡Mozo! Una “Estela” y una pizza de “mozzarella”

Dave: Lo más aproximado a la “mozzarella” que te va a traer el bastardo social ese, es queso cremoso Windy.

Johny: Luego de probar la pizza de mi suegra, mirá, acepto que le pongan hasta ricota.

Dave: Se sincero conmigo. ¿Nunca perdiste un día completo congeniando un plan macabro perfectamente estudiado, de cómo asesinar a tu suegra?

Johny: Nunca en mi vida perdí tiempo pensando en mi suegra.

Dave: Intentalo, matarla de todas las formas posibles es reconfortante. Sentimiento tal que sólo se contrarresta por la impotencia de no poder hacerlo realidad.

Johny: Mi suegra es Highlander, no se muere.

Dave: Disculpame, yo ví como se viste, para mí es Zoolander.

Johny: Bueno, basta de hablar de mi suegra.

Dave: ¿Es ese un gesto benevolente hacia ella? Me entiernece y lloraría…si tuviera lagrimales.

Johny: No es ternura…y ¿Podés parar de fumar un poco hermano? Es el quinto cigarrillo que te fumás en media hora. No sé vos, pero yo quiero vivir muchos años más.

Dave: He aquí en donde rompo la burbuja de moco que te contiene. Amigo mio…miles de no fumadores mueren día a día. Sacá esa falsa esperanza de vida eterna que tenés, pensando que no fumar prolonga tu vida. Te vas a morir igual.

Johny: Pero voy a morir después que vos, eso seguro.

Dave: Si te morís después que yo, por favor andá a mi casa y escondé la pornografía que tengo debajo del colchón. Me daría verguenza que lo descubrieran mis padres.

Johny: Genial, siempre quise tu videoteca.

Dave: De nada.

Johny: Ahora, digo yo ¿no te da asco el olor de esa cosa que fumás?

Dave: Me da asco el olor que queda, pero lo que inhalo es genial.

Johny: Pero te hace mal hermano.

Dave: No te preocupes, hay miles de aparatos disponibles para salvar mi vida, como los pulmotores, cámaras de aire, etc.

Johny: ¿Ey no vas a comer pizza?

Dave: Sí, termino el pucho y empiezo.

Esta madrugada, me atrapa en un antro en barrio Cofico. Un lugar húmedo y de larga cola para ir al baño, lleno de gente lisérgica e impersonal. Me prendo un pucho, mientras finjo que mi cuerpo sigue el ritmo de la música. Afuera llueve sutilmente, unos locos chapotean en el patio de la casa y juegan a ser cómicos con un cono naranja de seguridad vial. Veo como aparecen y desaparecen caras a mi alrededor, el flash está en su punto justo; ni muy despacio, ni muy rápido como para ocasionarme convulsiones.

Ella estaba en el lugar, la ví apenas entré, sediento de una de sus miradas. Tomó su distancia y lo respeté, a pesar de que mi cara demostró lo contrario. En mis vueltas por el antro, crucé palabras con una conocida. Presencié intervalos de silencios tortuosos, en los que no sabía que decir. Pausas de mirar el vaso, meter sorbos e intoxicarme con cigarrillos.
Recurrí a la boludez como alternativa a esos diálogos de tirabuzón. Le conté sobre los halcones de la plaza Colón utilizados para el control de la fauna y como el excremento de las palomas arruinaban las estructuras. Hice una mirada perdida hacia afuera y le di pié a su retirada. Mi noche seguía incompleta y el fernet me ayudaba a quitar el mal sabor de boca.

La verdad es que detesto las trivialidades, las conversaciones pre-fabricadas desde el vamos. Los clichés infaltables en una charla entre dos desconocidos. Ese preámbulo de una hora, para llegar a un tópico interesante. También es cierto que con algunas personas genero una química particular, que lubrica el resto del proceso comunicacional. Hoy no había química, y cualquier charla que se avecinara sería más dolorosa que la primera experiencia de una quinciañera.

Hice bosquejos mentales sobre mi comportamiento y sólo obtuve garabatos como resultado. Me autocondeno de anti-social y llego a un punto de conformidad. Charlo con mis amigos, disfruto el amancer bajo la lluvia, mientras siento el vacío que ella deja al marcharse. Me voy mientras regalo empujones a mi paso, miro los vestigios de una noche bizarra. Saludo al DJ y fantaseo con verlo sostener una granada de mano con la boca.

Dejo que el viento frío entre en mis pulmones, voy contando las rayas en el asfalto y ya voy saboreando mi cama. Acostado ya, prendo el último cigarrillo del día, mientras te cuento todo esto me lleno de arrepentimiento. Me importa un carajo las palomas y los halcones, me importa muy poco el qué dirán. Nena date vuelta y escuchame: Estás preciosa esta noche.